Guía para novatos en los juegos de rol – Parte 5

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Partidas típicas y tipos de juego

En esencia, jugar a rol es crear una historia. El narrador pone el decorado de fondo, los jugadores ponen los protagonistas. Si un jugador quiere que su personaje ría, este ríe. Si quiere que llore, llorará. Es, por así decirlo, un alter ego, una marioneta a la que darle vida. Un personaje que es solo números y poderes en una hoja no es nada. Lo divertido es darle una personalidad, una historia y después desarrollarlo en una partida.

Para jugar rol, necesitarás más gente. Al menos un jugador deberá conocer las reglas del juego al que vayáis a jugar: será el narrador de la historia. Él la conocerá, sabrá todo lo que hay, dónde están los tesoros, los monstruos, como piensan los personajes del juego que no son llevados por jugadores… Ser narrador también significa ser la persona que más tiempo dedicará al juego, pues preparar una partida requiere su tiempo. Por otra parte, una partida no puede existir sin jugadores. Para jugar solo ya existen las consolas. Una advertencia a los jugadores: jamás leáis una aventura que queráis jugar. Pierde toda la gracia, y podéis arruinar la diversión no solo a vosotros, sino al resto de compañeros que vayan a jugarla. En serio. Es como ver el final de una película y saber que el bueno sobrevive. La película pierde mucho. Lo mismo pasa en un juego de rol.

En los primeros tiempos del juego de rol, las partidas eran siempre muy parecidas. Se trataba de los primeros tiempos de Dungeons & Dragons, y en ellos los personajes entraban en un lugar lleno de desafíos (monstruos que matar, trampas que superar…) para lograr un objetivo (matar al monstruo, conseguir tesoros, acumular experiencia para lograr más poderes y habilidades…).

Pero eso podía llegar a aburrir. Hoy día aún hay juegos basados en esta premisa, pero dado que los videojuegos permiten lo mismo y, además, con buenos gráficos y sin usar la imaginación, si esto es lo que queréis, mejor buscaos un videojuego a vuestro gusto. Los videojuegos online usan mucho esta premisa.

Con el paso del tiempo, los juegos de rol de mesa se expandieron para permitir otros tipos de partida. Se introdujo la idea de interpretar al personaje para poder darle “sabor”. Es más divertido interpretar un personaje interesante que uno plano. Luego, aparecieron juegos basados en la premisa de la interpretación ―los llamados juegos narrativos―, en los que la personalidad del personaje y de otros personajes podía ser mucho más importante en la partida que otros factores. Intrigas cortesanas, politiqueo… Todo es posible. En muchos de los juegos actuales hay un equilibrio entre ambos puntos de juego. Y es divertido, de veras.