Los beneficios de los juegos de mesa en la educación universitaria

El juego es una actividad elemental en el ser humano. Además de su sentido lúdico, contribuye a desarrollar habilidades personales y sociales desde pequeño como la comunicación; a aprender a compartir y a relacionarnos con los demás; y a fomentar valores tan importantes como la amistad, la empatía, la imaginación, la creatividad, etc.

“Desde finales de los años noventa han surgido todo un conjunto de juegos – por ejemplo el Catan o el Carcassonne- que intentan romper con la idea asociada a la niñez y revalorizar el ocio no digital, tanto en el marco familiar como con amigos o en pareja […] y busca compartir el tiempo en grupo, detener la máquina productiva-laboral y hacernos a todos iguales ante el sistema lúdico”, explica Antonio José Planells, profesor del Grado en Diseño y Producción de videojuegos del TecnoCampus.

Así, sus beneficios también pueden aplicarse en la edad adulta, incluso en contextos laborales, profesionales o universitarios. En este sentido, el profesor explica que los juegos de mesa son particularmente interesantes en cuanto al diseño y prototipado de videojuegos, una rama universitaria que requiere conocimientos técnicos y muy específicos.

Por una parte, desde el punto de vista del diseño destaca que permite entender de manera rápida y clara algunos de los conceptos clave de esta disciplina. “Los juegos de mesa modernos son herramientas muy potentes para analizar principios básicos de estadística de recursos y variables de juego, reglas aplicables a juegos cooperativos o competitivos, qué tipo de información recibe el jugador y qué otra queda oculta o como podemos utilizar azar controlado con diferentes mecanismos como los dados y las cartas”, explica.

Por otra parte, desde el punto de vista del prototipado, son muy interesantes en cuanto a la facilidad de creación y en su rápida modificación, pues, según el profesor, es mucho más fácil, rápido y económico trabajar y hacer pruebas en un soporte físico. “Para hacer un juego sólo necesitamos materiales básicos -lápiz y papel- y en diez minutos podemos tener listo un prototipo de videojuego. En cambio, si lo tuviéramos que hacer todo directamente con tecnología tendríamos problemas logísticos importantes como la curva de aprendizaje de la programación o el motor de juego”, señala.

Por este motivo, desde el TecnoCampushan decidido dotar la biblioteca de juegos de mesa. “Queremos que se convierta en un espacio donde los alumnos encuentren conexiones con las obras culturales clave. Así, junto con los libros y las películas decidimos que habría que tener una colección permanente de juegos de mesa accesible para todos”, añade.

Nota original desde www.lavanguardia.com