EGGP – Relato Sesion 8 – Arbusto de mañana AM Bush

Foros Juegos de Rol Pathfinder El Guardián del Guante Plateado EGGP – Relato Sesion 8 – Arbusto de mañana AM Bush

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    Nicolas
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    Nos habíamos quedado cuando el Sargento de la Guardia, un hombre curtido de nombre Caspar, ingreso a la Taberna “La Casa de la Serpiente” junto a un grupo de hombres ataviados con la librea de la ciudad que cubrían una deterioradas pero duraderas armaduras militares.
    Desde la barra el tabernero Arvel se asomaba a solo unos pasos delante de su hermana con media cara de sorpresa y media cara de alarma.
    El fallido intento de Turiel por recuperar la nota que la empleada de la taberna le llevase a uno de los guardias hizo que el avispero policial del pueblo se conmoviera aún más de lo que estaba por recibir extraños en la noche.
    Con cortesía pero seriamente Caspar interrogo brevemente al tabernero acerca del porqué de la llamada de la campana a lo que, tal vez por curiosidad, tal vez por miedo a la destrucción del lugar, simplemente Arvel respondió con excusas y comentaron nimios.
    Acerco se pues luego a la mesa donde Borok, Grumyar, Nagor  y Ahnuk se encontraban comiendo y bebiendo para averiguar sus intenciones en el pueblo o que tramites los llevaban por es pequeño punto en el camino hacia el norte.
    Con cortesía, pero con seriedad, enfrento al grupo de compañeros para cuestionar los motivos de su visita; mesa a mesa fue recorriendo el bar más para imponer presencia que por un verdadero interés en las razones por las cuales los viajeros se acercaban a Claywood.
    Con paso firme se dirigió hacia la entrada rodeado de su soldadesca que tenía muy pocos o demasiados inviernos sobre sus cejas.
    La conversación con el tabernero se había quebrado, por más intentos de Ahnuk o Borok en continuar la charla con Arvel, no pudo concretarse y Turiel, que hasta el momento se había mantenido aparte de los demás aguzo su oído para escuchar la conversación entre Arvel y su hermana.
    Cansados y con el polvo del camino desearon hospedarse en la taberna pero sin tapujos y a los gritos desde la barra les informo, no sin dejar serias dudas, que todas las habitaciones habían sido ocupadas y que no disponían, para ellos, lugar de abrigo y descanso.
    Con bronca y cansancio, juntaron sus armas y se fueron sin abonar la abultada cuenta que habían dejado en la mesa, con un semielfo gritando desde la barra pero sin el coraje para acercarse.
    Detrás de la guardia de la ciudad se deslizo Turiel para ver hacia dónde y con quienes se encontraban luego de tan incómodo momento, recorrieron la ciudad pasando a través de casi todos los locales comerciales y dividiéndose para, al parecer, poner en alerta al resto de los soldados que se encontraban en el fuerte y a los miembros del culto de la serpiente que se hallaban en la torre.
    Un poco más atrás pero haciendo emitiendo una cacofonía de sonidos metálicos y tintineantes anillos la seguía Grumyar, para controlar y cuidar a esta extraña y desconocida compañera. Fue así que, con una mirada hacia aquí y otra hacia allá pudo ver que el mismo Caspar se dirigía a la torre de la serpiente junto a alguno de sus no tan jóvenes soldados.
    Pudo, con una fortuna digna de un tahúr  avisar a Turiel lo que sucedía y, mientras que Grumyar se dirigiría a avisarle a los demás, ella sigilosamente averiguaría las intenciones de Caspar y el culto que se ocultaba dentro de la torre.
    Escondida en la oscuridad vio llegar al señor de la guardia Caspar a las puertas de la torre, ambos miembros de la orden religiosa, cubiertos de tatuajes recibieron al grupo y los mantuvieron a la vista mientras esperaban que algo sucediera.
    Un gran hombre de pronto salió abrió las puertas, un ser descomunal cubierto con grandes tatuajes, aros y agujeros que le marcaban la cara a modo de conjuros y advertencias para todo aquel que se encontrara con él, de su espalda colgaba un gigantesco mandoble que tenía casi la altura de la picara y su mango era aún más extraño que el hombre, una serie de calaveras servían de agarra para esas dos manos gigantescas, poder, desde la distancia aun podía sentirse el poder que esa arma expelía.
    La misma figura se repetía en todos y hacia ensombrecer el rostro de los guardias, ese látigo de nueve colas perturbaba la mente de quienes la observaban y otorgaban una extraña aura a quienes la poseían.
    Con ademan cortes pero autoritario el personaje le indico a Casper que ingrese a la torre y, como si fuera una situación cotidiana el resto de los guardias de la ciudad se colocó en posición de guardia defensiva a las puertas de la torre.

    Refunfuñando enojados por el desplante del tabernero Borok, Ahnuk y Nagor se retiraron a la carreta para comenzar a buscar un nuevo lugar donde reposar durante la noche.
    Buscaban la manera de entender los motivos para que el tabernero ocultase desde un principio sus movimientos y que haya tenido tanta animosidad para con ellos desde el principio. No había manera de averiguar cuáles eran sus motivos sin poder ingresar o espiar los movimientos del tabernero y su hermana sin poder ingresar a la taberna por otro lado, la puerta estaba cerrada para ellos.
    En la puerta se encontraron nuevamente con Grumyar que llegaba hacia ellos con una nueva inquietud, luego de comentarles lo que, tanto Turiel como el, habían experimentado y visto, observaron como un nuevo grupo de guardias se dirigía corriendo desde donde se encontraba la fortificación hacia la torre.
    Un par de ellos se separó y se acercó a la esquina de la Taberna donde el grupo de aventureros deliberaba que hacer durante la noche solo para responder la pregunta donde aparcar el carretón y pasar la noche sin problemas.
    Las leyes de la ciudad y el secretismo o ignorancia de los miembros de la guardia impidieron que pudieran guarecerse en un callejón o espacio apartado. Nadie había oído hablar de la elfa que, con su música y artes escénicas, había causado primero la distracción de la ciudad y luego los desmanes envueltos de fuego y miedo.
    Tomaron sus bártulos y se dirigieron hacia la puerta  cuando Turiel les conto acerca del bar de tragos del señor Pol, un elegante personaje de la zona y que, por la breve conversación que habían tenido horas antes sabían que allí podrían averiguar, tal vez, lo que no pudieron en la Taberna de la Serpiente.
    Con cuidado Borok estaciono la carreta al costado del bar de Pol y todos descendieron dejando a Ahnuk cuidando las monturas y objetos.
    El grupo atravesó la puerta y con sorpresa Pol volvió a saludar a Turiel, con la nariz enrojecida y ojos brillosos les dio la bienvenida al local, pero no ya sin cuestionar los verdaderos motivos de la visita de Turiel al pueblo de Claywood, a quien ya no veía con tanta confianza.
    Así el grupo de aventureros se aprovechó de la inocencia de un hombre justo y con algo de tacto, pero sin derrochar, lograron que el barman de cuello blanco les informara que los pasos al norte, hacia el viejo monasterio en la montaña, se encontraban cerrados; que una elfa de aspecto bravo y familiar había llegado hacia no más de un par de días y se había dirigido a la torre que guardaban los guerreros marcados con el látigo de nueve colas.
    Una secta dijo Pol que eran esos ceñudos guerreros, gente malvada que había dominado por la fuerza y negras artes el, aquel un día, pacifico poblado.

    Aquel personaje gigantesco que portaba un mandoble superior a la altura de Turiel (y por el cual Turiel se había sentido estremecida al asomarse por el portón de la torre) se llamaba Rupert Rakios, uno de los depravados seguidores de Loviatar.
    Pol, temeroso de sus palabras esquivaba la conversación y de tanto en tanto se dedicaba a sus tareas entregando tragos y recibiendo jarros vacíos, los dos o tres parroquianos que se encontraban en el salón miraban de reojo a los aventureros sin animarse a participar de la conversación, poco a poco se retiraban entre tropiezos y narices rojas para descansar hasta el día siguiente, solo quedo un cliente fiel, Jony, que afirmaba y reforzaba los dichos de Pol.
    La conversación se profundizo y Pol, tragos de por medio fue aflojando su lengua más que su razón permitiendo a Borok y Turiel atar cabos.
    Le comentaron a Pol su cometido en este pueblo, la vida del nieto de Sir William que se encontraba secuestrado y de cómo su tarea era rescatarlo, la persecución de la extraña elfa y de su sequito demoniaco los había llevado hasta allí.
    Fue entonces que Pol mando a llamar a su hermano para poder averiguar más, era el momento en el que los objetivos del pueblo y este extraño grupo aventurero se encontraban y podían servirse de mutua ayuda.
    Llego entonces, con Jony detrás, Kurt el hermano de Pol, comerciante y miembro destacado del pueblo y que aprovechaba la presencia de la secta para intercambiar bienes con la torre.
    La conversación abrió viejas heridas y Kurt trato de calmar los ánimos de Pol al hablar de su esposa y de cómo se convirtió a la fe de esa malvada secta, años atrás ella había abandonado al elegante barman y se había unido a la causa de esa malvada unión.
    Comento entonces Kurt que, tiempo atrás la familia Claymore, de la cual Brunna, la matriarca del clan y Jefa comercial del pueblo de Claywood gozaba de todo el poder que podía desear, pero al llegar esta secta y sus fastuosas promesas se unió a su culto y ya en ese momento se había convertido en la purificadora o Gran Sacerdotisa del tempo de Loviatar.
    Su hermano Simund, había quedado a la sombra del poder de su hermana y hacía ya tiempo que no se sabía nada de él.
    Su negocio le había permitido acceder a la torre y la información que poseía fue sumamente valiosa para el grupo, un amplio grupo de fanáticos, que variaban entre devotas y guerreros, se concentraban dentro de la torre y, detrás de esta secta un aun mayor grupo de residentes del pueblo que habría sus oídos a las venenosas palabras de la secta.
    El pueblo de Claywood no fue el mismo desde la llegada del grupo religioso y su futuro comercial y social se había ido diluyendo cada día un poco más.
    Pol les hizo la reseña que poco tiempo antes que la secta había llegado Arwel, un personaje siniestro y que cuando el llego al pueblo comenzaron extraños sucesos, gente muerta inexplicablemente y la, ahora, reconocida habilidad del tabernero en la preparación y uso de venenos extraños. Siempre se salió con la suya, y sus amistades no reconocidas parecían serle de mucha ayuda para ello.
    Kurt debía entregar unos barrillos con licor a la mañana siguiente y esa fue la oportunidad que el bárbaro estaba esperando, por ese medio tal vez podrían ingresar y averiguar si el niño se encontraba allí, lo que presentaba la dificultad para salir de la torre pero les daría la certeza de que su objetivo se encontraba aún vivo y podría ser rescatado. El sigilo era una herramienta esencial en la investigación.
    La noche avanzaba y, cuando Nagor ya estuvo repuesto, tanto el hechicero como el Ahnuk fueron dentro del bar a comer algo caliente, la calma había abrazado al pueblo y parecía que nada más sucedería esa noche.
    Cuando se hizo el silencio, Turiel escucho el resoplido y golpeteo de cascos de los caballos, sin esperar un minuto Ahnuk se bajó de la silla y hacha en mano se dirigió al costado del edificio para ver con sorpresa y horror que los caballos y su precioso pony se encontraban tirados en el suelo con espuma saliendo de sus ollares, muertos estaban los tres y la furia tino de rojo las mejillas del enano. Con el grito en la noche, el resto del grupo salió y vio el detestable suceso; nada más había en los alrededores, al parecer el que había realizado el asesinato de las bestias se había retirado hacía ya un rato largo.
    Sintiendo el peligro cada vez más cerca Pol cerro su local y les pidió a Borok y sus compañeros que resuelvan sus asuntos fuera del establecimiento. Estaría dispuesto a ser más que generoso si este grupo de aventureros limpiaba la ciudad de la maldita secta, pero no estaba dispuesto a participar en los actos de violencia que se presentarían esa noche.
    En un acto breve de suma inteligencia Ahnuk saco de su morral la bitácora del cuervo, el medio que les posibilitaba comunicarse con la torre de los Paladines de Sir William en Everlun.
    Con mano firme trazo sencillas oraciones tratando de describir lo que habían vivido y lo que pasos que darían consecuentemente.
    [font=comic sans ms:2ru58u80]
    Estimado Sir William, es importante que usted sepa lo que sucede en este pueblo hoy tan alejado de las buenas costumbres de Everlun.
    El pueblo de Claywood hoy se encuentra bajo el poderío de una secta de origen malvado, seguidores del dios Loviatar y en una constante decadencia de costumbres y futuro comercial.
    El Lord de este lugar, el honorable Sir Airon, no controla ya esta zona y son los antiguos altos mercaderes de la zona y actuales líderes de esta secta la Sra. Brunna Claymore y su hermano Simund quienes subyugan a sus congéneres.
    Creemos por información recogida que son los responsables del secuestro de su nieto y procederemos a una investigación en primera persona del lugar donde esta secta se congrega, su templo, y de la taberna local, que presenta connivencia con los actos más viles producidos a las gentes del lugar
    Intentaremos ayudar a este pueblo a recomponer las buenas costumbres y eliminar a las malas gentes del lugar para acercarse más a los ideales otrora ostentara más cercanos a los de una ciudad civilizada como Everlun e intentando que el futuro de este poblado sea cada vez más brillante y fructífero.
    Lo ponemos en conocimiento de todo esto por si algo nos sucediera en el transcurso de nuestras tareas.

    Que la gracia lo acompañe.

    Borok, Mano de Hierro.[/font:2ru58u80]

    #6213
    Nicolas
    Participante

    Se sucedían los preparativos, el grupo iba a ingresar en la taberna a averiguar si el tabernero Arwel tenía algo que ver, Ahnuk sostenía su responsabilidad en el caso; así los encontró Pol cuando, ya montado en su caballo les ofreció su posada como escondite y, ante la sugerencia del bárbaro, se dirigiría hacia Everlun y le contaría aun con más detalle lo sucedido a Sir William para que este advertido de lo mal que lo estaba pasando la gente del lugar y de lo que los aventureros pensaban realizar.
    Cruzaron los metros que los separaban de la taberna a paso rápido y entraron en tromba dirigiéndose hacia donde, en teoría, estarían Arwel y su hermana, pero, con una sorpresa frenética detuvieron su paso en seco cuando vieron a un grupo de esos guerreros tatuados saltando de sus sillas y arrojando mesas por los aires.
    Era obvio que algo unía a los miembros de la secta y al vil tabernero.
    Los dos magos que se alojaban allí habían recibido visitas, entre esas personas se hallaban varios guerreros, devotas vestidas de túnicas y con tatuajes religiosos que les conferían un aura mágica distinta, y el poderoso Rupert que, con los ojos inyectados gritaba y señalaba hacia la tromba que atravesaba la puerta.
    Grumyar y Ahnuk no se amilanaron y se colocaron al frente para crear una barrera entre los tatuados y sus compañeros, Borok a la carrera salto la barra para encajonar a sus enemigos mientras Turiel, Nagor y Shauden preparaban sus dardos y hechizos detrás de la barrera de corazas enanas.
    Los tatuados se acercaban y de las manos de Nagor salió un rayo hacia el grupo que comenzó a hacer daño inmediatamente, al unísono Ahnuk le lanzo un hechizo de inmovilizar a Rupert que fallo ante la alta fuerza de voluntad del líder sectario.
    Las acciones se iniciaban y comenzaban a cruzarse palabras benditas con sentencias malditas, las devotas se abalanzaban sobre Borok, martillo en mano; mientras Rupert, molesto con Ahnuk por su descaro salto hacia adelante y comenzó a golpear.
    Todos los guerreros avanzaron junto a su líder, y se entrelazaron con los aventureros que no esperaban esa lucha a tan altas horas de la noche, martillazos alcanzaban las armaduras en los flancos y frentes mientras que Grumyar, Ahnuk y Borok parecían no conectar un solo golpe.
    El viaje había sido largo y no habían podido descansar del combate contra los goblins del camino y las largas y amargas horas vividas en Claywood.
    Largos parecían cada minuto que se alargaba el combate, el mandoble de Rupert silbaba en el aire como metal  ardiente y avivaba el fanatismo en los corazones de sus seguidores.
    Atravesó la armadura de Ahnuk y una serie de rayos blanquiazules penetraron en la carne del enano causándole una herida en el alma, pero el gigante no salía indemne del combate, esos mismos espíritus mordían la carne del Rupert que se reía desaforadamente.
    Fuertes golpes iban y venían solo que los tatuados poseían devotas que mantenían sus cuerpos enteros. Turiel se vio sorprendida y avasallada por un guerrero que se le vino encima alabarda encima, su estilete salto a su mano y tuvo tiempo solo para protegerse para que el guerrero no le hiciera daño.
    Desde el fondo Nagor llamo a su dragón interno e ilumino todo con un rayo que atravesó el salón impactando en el pecho de otro guerrero que avanzaba a la carrera.
    El pobre Ahnuk continuaba recibiendo golpes de varios de los tatuados dentro de los cuales el más peligroso y dañino era su Jefe pero con algo de fortuna y coraje pudo recuperar aire solo para seguir protegiendo a sus compañeros.
    Rayos y fuego salían de las manos del hechicero al tiempo que Borok cercenaba brazos y escupía sobre los cadáveres de los enemigos caídos.
    En el trajín se veía una coraza metálica que apenas podía defenderse de los golpes de los guerreros que se acumulaban a su alrededor, Ahnuk resistía a duras penas esperando que su primo culmine la matanza que le tocaba y lo fuera a asistir.
    Una de las doncellas solo miró fijamente a Grumyar y su mirada fue más penetrante que el daño que podría haber generado un hierro al rojo.
    La cortina de luz que proveían las candelas de la taberna se bajó y la más negra oscuridad envolvió la mente del enano, ya no podía ayudar a nadie y a duras penas, apoyado contra la pared, podía esquivar los golpes y cortes que aun provocaban sus enemigos.
    Turiel encerrada contra una esquina saltaba sobre los hombres del desgraciado guerrero que recibía aguijonazos en los costados y espalda en cuanto se descuidaba. La pícara estaba en una danza violenta cortando y fileteando al tatuado.
    Un paso atrás y una poción, otro paso atrás y a cubrir la cabeza, Ahnuk quedaba siempre a mano del mandoble del líder sectario, pero de esa manera ganaba tiempo para que sus compañeros eliminaran a la troupe de devotos sectarios.
    Borok quedó atrapado en la barra, superado por los tatuados y esquivando manos vaporosas llenas de malas artes mágicas y martillos con puntería certera.
    Nagor había quedado atrapado junto a la puerta, con pocas posibilidades de herir a sus enemigos sin dañar a sus amigos, la posición del hechicero no era cómoda y sus acciones se redujeron a la asistencia.
    La lucha avanzo, uno a uno los seguidores de Loviatar caían bajo el poder guerrero de los aventureros, solo su líder continuaba en pie asestando profundos golpes sobre el escudo y coraza de Ahnuk cuando, en un atropello de valor Shauden intento atacarlo por un costado, para solo ser detenido en seco por el codo metálico de Rupert.
    El druida no duro mucho en un combate contra el mejor de los tatuados, otro golpe repentino del mandoble de Rupert abrió en canal el pecho de Shauden que cayó muerto en el piso, un sacrificio enorme para darle algo de aire a Ahnuk para seguir soportando el ataque frontal de Rupert.
    Como haces de trigo Borok cortaba por la mitad a cada uno de los tatuados, una furia desenfrenada liberada por el Bárbaro le daba la potencia y la habilidad para aplastar, cortar y desmembrar a cualquier enemigo que se interpusiera entre él y Rupert.
    Miembros caídos y charcos de sangre rodeaban a Grumyar, le impedían caminar con soltura, pero ese era el menor de los males ya que, si hubiera podido ver semejante escena dejada atrás por el tornado de violencia en el que se había convertido Borok, su estómago se hubiera dado vuelta.
    De pronto, sin advertencia ni sugerencia, Rupert se ilumino, y su presencia pareció hacerse más gigantesca de lo que ya era, un grito bestial surgió de su pecho y lo distrajo de su objetivo principal.
    Todo esto dio un segundo de calma que le permitió a Borok recuperar algo de aire para atacar por la espalda al líder tatuado, los minutos se le acababan al enano, y sabía que su armadura no resistiría mucho más, pero estaba dispuesto a asegurar que sus compañeros terminaran con la vida del enemigo.
    Tenía la confianza que no lo iban a abandonar y debía asegurar un poco más de tiempo para que entre todos, eliminaran la amenaza que aun podía acabar con la compañía completa.
    Ahnuk cayó tras un primer y pesado mandoble de Rupert que, en su furia se quedó sin objetivos a los que atacar y debió darse vuelta, solo para recibir la carga e Borok, hacha en mano golpeo contra el pecho del gigante y un sonido vacío empujo a los demás varios pasos hacia atrás.
    El hacha de Borok atravesó a Rupert y su pecho se recortó de su cadera para caer pesadamente al piso en un rictus de incredulidad y dolor.
    La batalla había terminado y eran incontables los miembros desprendidos de sus cuerpos repartidos por el piso, mesas y sillas hechas astillas, botellas destrozadas y, entre todos los cuerpos tatuados Turiel supo ver una cicatriz y mechones de pelo color rojizo.
    Su pesar y congoja no pasó desapercibida a Nagor que identifico en ese cuerpo a la esposa de Pol.
    Un hombre gentil a quien habían prometido darle una carta a su esposa y ahora su esposa yacia, junto al resto de los devotos de Loviatar.
    Rápidamente comenzaron las curaciones, no sabían que más traería la noche, y no fue sorprendente ver que, desde el fondo de la calle un grupo de guardias de la ciudadela se acercaba al trote y armas en mano.
    Borok se asomó, vestido de sangre de los caídos, y les impidió la entrada, aun había tareas que terminar dentro de la Taberna. El dueño, ese personaje siniestro de nombre Arwel bajo por las escaleras acompañado por su hermana y con las manos en alto, viendo con horror el estado en el que había quedado su local, agradeció un tanto condescendientemente, a los aventureros, haberlos librado de los tatuados y sus negras artes.
    No había lugar para lambiscones y ambos dependientes fueron encerrados en la planta alta, era hora de recuperar las heridas infringidas y de cuidar a los caídos.
    La guardia de la ciudadela, con asco y terror se alejaba sin dar la espalda a la taberna, en ese momento se dieron cuenta del poder que este grupo de viajeros poseía, medio cuerpo de Rupert quedo tirado en la calle frente a la taberna para mostrar a quien llegara en son de combate que no se le daría tregua y, sobre todo, que saldría perdiendo.

    Alguien golpeo la puerta y cuando Borok asomo la cabeza vio que Pol había regresado, con sorpresa lo hizo pasar pero el destrozo del combate fue demasiado para el gentil hombre, con náuseas y malestar salió a vomitar.
    La gente se agrupaba frente a la cantina mientras Pol les informaba que dos caballos con un bulto a la grupa se dirigían al galope hacia el norte, aparentemente la elfa que venían persiguiendo se estaba dando a la fuga junto a la que parecía Brunna Claymore.
    Presurosos, tomando el control de la taberna Borok pidió caballos y al galope rápido junto con el muchacho de cuadra, Pol y Nagor siguieron el sentido de huida que indico Pol, los guardias intentaron cerrar las puertas del cerco exterior del pueblo. No fue lerdo el elfo de cuadra cuando lanzo un flechazo tan cerca de los guardias que, una vez más se sintieron intimidades y dejaron de cerrar el portón, permitiendo por fin salir a la cuadrilla en persecución.
    Detrás, en la taberna quedaron Turiel, El ciego Grumyar y Ahnuk para cuidar el lugar, averiguar que más tenía que decir el tabernero y su hermana y atender cualquier dilema que la guardia y su jefe tuvieran que decir.

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