Recuerdos de un Discípulo – Postfacio

Foros Juegos de Rol Pathfinder Recuerdos de un Discipulo Recuerdos de un Discípulo – Postfacio

  • Este debate tiene 0 respuestas, 1 mensaje y ha sido actualizado por última vez el hace 5 años, 12 meses por Elwin.
Viendo 1 publicación (de un total de 1)
  • Autor
    Publicaciones
  • #6146
    Elwin
    Superadministrador

    El pasillo estaba vacío de luces, pero lleno de ruidos.

    Gritos, alaridos, dentelladas, sonido de huesos triturándose. Llantos de desesperación y locura. El infierno se había desatado.

    Su sucia melena roja ahora estaba teñida por notables hebras plateadas, signo del repentino deterioro de su salud. En sus venas todavía corría la peligrosa ponzoña del wyvern, y los latidos de su corazón la transportaban a cada rincón de su cuerpo. Sus exhalaciones jadeantes, los ojos inflamados, las piernas acalambradas y frías… y las manos; temblorosas, nervudas,  sobre un arco que no paraba de silbar.

    Todo ocurrió muy rápido, así son los Ghast, parientes mayores de los Ghoules, también llamados Necrófagos. Estos horrores vivientes se desplazan velozmente  abriéndose camino con sus supurantes dientes y garras, dejando un rastro de cuerpos semi-devorados que luego se alzarán para alimentarse de vivos y muertos. El destino de sus amigos iba a ser ese, pero el bárbaro no se dio por vencido.

    Tomó una amplia bocanada de aire, e inmediatamente comenzó a toser incontrolablemente. Muchas punzadas atravesaron su pecho, signo de que sus débiles pulmones y su corazón estaban casi faltos de vida. Se desplazó a duras penas hacia el lago de ácido y resistió los terribles ataques mágicos de las Columnas de Esmeralda. Algunos dieron en el blanco, pero no fueron lo suficientemente poderosos para derribarlo.

    Más adelante, el dungeon continuaba en cientos de metros de conocido pero peligroso territorio, y luego de horas de marcha, en un hueco distante, el bárbaro tambaleó y cayó en el suelo. Tosió desesperadamente hasta que la sangre se filtró por su boca y por sus ojos; su ropa, hecha jirones y empapada de sudor, no ayudaban a recomponerse de su grave neumonía, pero unos salvadores barriles de licor lo ayudaron a entrar en calor. Lo ayudaron por muchos días.

    El entumecimiento era físico y mental, las pesadillas daban paso a los recuerdos de sangre y carne; recuerdos de alaridos y gemidos de sufrimiento… recuerdos de venganza y dolor. Días después, su salud mejoró, pero su hambre era atroz. Varios cuerpos de ratas feroces en estado de descomposición se convirtieron en un apetitoso bocado, todo eso acompañado de licor… el bendito licor.

    Pasaron muchos días y muchas magulladuras. Hambre y sed. Incansables martillazos en los escombros y en las macizas paredes. Hasta que un día, en el recodo de un pasillo sintió la fragancia de las praderas y el lejano sonido de aves salvajes. Corrió hasta el cansancio, y dejó atrás los horrores encontrados en las ruinas de la fortaleza montañosa del archimago Deotherpius.

    Vagó por el prado y por el bosque, hasta que encontró un camino. No tenía fuerzas ni para cazar y parte de su equipo quedó atrás. Cuando escuchó el sonido de una carreta y caballos a sus espaldas, se dio vuelta de golpe con el hacha en sus manos, pero estaba tan debilitado que trastabilló y cayó al piso. Unos guardias lo socorrieron y le dieron de tomar agua. El líder de la caravana ordenó que lo depositaran con cuidado en una carreta, para transportarlo a la ciudad más cercana y que atendieran sus lesiones.

    La caravana se dirigía a la ciudad de Everlund, a orillas del río Rauvin. Borok fue llevado a la Fortaleza de los Vigilantes – templo dedicado al dios Yelmo – donde lentamente pudo recuperarse de las heridas del cuerpo, la mente y el espíritu. Pero hay algo que no pudo sanar del todo, esos malditos recuerdos… la lluvia de sangre en ese oscuro pasillo…

    Lluvia roja y gritos. Ahogamiento y sed. Hambre y perdición. Cólera demencial…

    Es lo único que no pudo sanar ni olvidar.

    La Furia Irrefrenable.

Viendo 1 publicación (de un total de 1)
  • Debes estar registrado para responder a este debate.