Sesión 12 / 13 – Parte 1/2

Foros Juegos de Rol Pathfinder Recuerdos de un Discipulo Sesión 12 / 13 – Parte 1/2

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    Burjar
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    La Vuelta al Perro
    Parte 1/2

    Dhuck cayo al piso sentado y comenzó a tener calambres junto a un profundo malestar de estomago sin explicación mas que los recientes sucesos, prontamente Selene y Shauden se acercaron a el para socorrerle y entender su problema, aplicaron vendas y medicaciones a las heridas.
    Mientras tanto Gorok, el bárbaro, revisaba intrigado aquellos cuerpos, esos no eran zombies normales, sus pieles estaban tostadas y sus ojos rojos, las uñas largas y pardas habían dejado de supurar aquella sustancia pero aun conservaban su filo y eran peligrosas.
    Con el gnomo ya de pie se dispusieron a descansar por un rato hasta recuperarse del mal trago que aquellas profundidades representaban, volvieron hacia atrás, al gran salón y sobre las balconadas para evitar sorpresas que, si bien no estaban limpios ni ordenados, los protegían de cualquier emboscada o ataque sorpresa.
    Pasadas varias horas las caras de la compañía parecían ya mas recuperadas, sus ojeras conservaban su tamaño pero las sonrisas y esperanzas volvieron a aparecer en los corazones de todos.
    No sabían que hora era en el mundo exterior, la oscuridad de las cavernas cambiaron sus ritmos y ya no conocían en que DIA vivían, pero eso solo les servia como incentivo para hallar alguna otra salida de aquel infierno, el camino dejado atrás contenía ya demasiados peligros y puertas cerradas como para arriesgarse en volver los pasos por allí.

    Al comenzar nuevamente el camino, internándose en la cueva los miembros del grupo se fueron separando, Dhuck comenzó a conversar con Grimik para conocer su historia y la de su familia, su idioma, creencias y demás, el pequeño gnomo aun se sentía débil para colaborar con los demás en un combate.
    Avanzaban si observar rastros de los combates de horas antes, no había restos ni cuerpos de los enanos que habían capturado a Sylvanas y, leves pero visibles, unas huellas que Selene advirtió.
    Con ayuda de Borok cruzaron nuevamente el rayo mágico y siguieron las huellas hasta que observaron que cruzaban el portón de piedra que habían dejado la noche anterior, mientras Heine se acercaba a escuchar detrás de aquel portón, Borok pateo fuertemente dándole un fuerte dolor de cabeza al elfo que tuvo, no pocas, palabras desagradables con aquel gigante de pieles.

    Borok pateaba y pateaba sin lograr nada y en la mente del gnomo se representaba un viejo cuento de niños que su nana le contaba cada vez que se encaprichaba en algo sin pensar.
    Cuando Shauden aunó a los mas fuertes y, entre todos, comenzaron a empujar, así fue que se comenzaron a escuchar sonidos de movimiento; siguieron hasta que se abrió de par en par y pudieron observar que el corto trayecto de pasillo delante de ellos estaba húmedo.
    Siguieron el pasillo con cautela viendo que un gran espacio de roca se abría delante, también empapado de agua e iluminado con una extraña resolana grisácea, en el centro de ese salón una pequeña fuente coronada de una figura femenina, de rasgos dulces y bien construida, denotaba su antigüedad en los daños y musgos que le colgaban; aun caía agua del cuenco que tenia entre los brazos directamente al paletón mas abajo.
    Un poderoso arco de piedra cerraba el salón al otro lado y detrás de el podían verse gruesas cadenas que lo atravesaban hacia arriba y abajo, pero algo llamo la atención de Heine que iba delante caminando sigilosamente, pasando la fuente y sacando agua de allí podían verse un grupo de enanos desnudos y demacrados siendo azuzados por guardias con látigos.
    La imagen shockeo a los compañeros, mucho habían vivido pero toda su vida se habían preparado para combates, la sola imagen de esas gentes siendo torturadas sin razón los llenaba de pena y pavor.

    De pronto otro guardia cruzo el final del pasillo y se percato de la presencia de los extraños que hasta allí habían llegado; con vos ronca grito el alerta y corrió en busca de ayuda; Heine lanzo sus flechas, solo rozando al enano lo suficiente para hacerlo chillar, con la satisfacción que le deba acertar al blanco, cualquier blanco, Heine se abalanzo salón adentro en busca de los crueles esclavistas, y a su paso el resto del grupo lo siguió.
    Balarian se adelanto, sabiendo que su deber era el de proteger a los inocentes y los victimizadas, no dudo un instante y se dirigió a los guardias mientras que los demás trataban de alcanzar al guardia enano que aun gritaba y lanzaban saetas sobre los guardias con látigos.
    Borok continuaba detrás y Balarian se preguntaba acaso si algo le sucedía a su par de armas que no lo asistía mientras lo observaba por el rabillo del ojo, en su camino hacia los torturadores, como se dedicada a lanzar flechas sin resultado.
    El guardia que había huido alertado por la presencia de la compañía desapareció ante los incrédulos ojos de sus perseguidores y fue así que, por un momento el desconcierto a un ataque sorpresa inundo las cabezas de todos; puertas se abrían y cerraban y, en el tumulto, Dhuck comenzó a recitar a todo pulmón un poema de antaño que recordaba hazañas de grandes hombres, nombres queridos y recordados por siempre en toda la región de Hilltop, nombres que llenaban los corazones de los guerreros de gloria y valor, todas las dudas se desvanecieron y su único objetivo se convirtió en el de derramar toda la sangre de sus enemigos.
    Saltando sobre la fuente Aiwendil Sulimo y Szaren se ubicaron en un digno puesto de observación a la espera de ser necesarios, junto a ellos Rufilos tensaba su arco frenéticamente sin hacer blanco en ninguno de los enanos.
    Balarian blandía la espada con destreza y Shauden, mientras colocaba una poderosa bola de fuego sobre uno de los enanos estocaba al otro con su cimitarra, grandes proezas de los dos combatientes se vieron junto a la fuente.
    Uno de los guardias enanos logro huir en el frenesí de la batalla lanzándose a correr, por lo que ahora Heine Kenenen podía ver mejor, era una rampa de roca en espiral que bajaba desde el magnifico arco hacia una base varios metros debajo de ellos, y esas cadenas eran parte de un intrincado sistema de elevadores que transitaban por todos los niveles; persiguió a la cobarde rata gris pero al asomarse imprudentemente por sobre la explanada vio que dos casillas apuntaban hacia el unas ballestas de importante calibre, suerte fue la que acompaño al elfo toda la jornada ya que ninguno de esos dardos pudo darle.
    Detrás de Heine un gran charco de agua se esparcía cuando Borok, en su violenta buena voluntad arrojaba al espacio olas de agua en todas direcciones para detectar al maldito enano invisible, por momentos lo encontraba en un sitio y luego en otro, dardos y lanzas que se arrojaban sobre el no lo alcanzaban ya que era mas rápido que ellos.

    De pronto, Heine Kenenen lanzo un grito de horror al ver dos gigantescas arañas que subían reptando por las paredes y, a lomos de ellas, dos enanos grises cargados con ballestas brillantes.
    Con los dos guardias ya muertos y, ante la alerta provocada por Heine, Shauden se concentro y convoco desde el fondo de su alma a un ser elemental de fuego para que combata a una de las arañas y les de un tiempo de preparación a los demás para hacerles frente en conjunto.
    Szaren se escupió en las manos y, de ellas saco una flecha de color verde que monto sobre su ballesta; rauda y brillante salio disparada hacia esa primer amenaza causándole poco daño, nada que detuviera las ansias de carne que ambas arañas tenían, y tanto Borok como Heine dispararon sobre la otra araña sin hacerle casi mella.
    Shauden, mientras cargaba su arco, llamo a otro compañero, un enorme murciélago oscuro como la noche, al que se le sumo un enorme ciempiés convocado por Dhuck para ayudar, junto al elemental, a combatir a esa gigantesca araña.
    Los jinetes de araña enanos comenzaron a tomar la iniciativa lanzando dardos a uno y otro compañero con total certeza, Szaren, Rufilos e inclusive el pobre Balrog eran blanco de sus saetas brillantes.
    Fue pues que, luego de muchos disparos Heine dio certeramente en el cuerpo del jinete de la araña que se encontraba mas lejana a ellos, frío el cuerpo cayo al vacío y la araña, ya sin conducción salio corriendo temerosa hacia el fondo de la rampa.
    Las bestias convocadas se desvanecían una a una, sea porque su tiempo en este plano se acababa o por el daño sufrido por el contraataque de la araña restante y su jinete. Este último parecía más resistente, flechas y saetas se clavaban en su cuerpo y lomo para luego soltarse y caerse a sus costados, la lucha se había estancado y fue allí cuando Balarian se acerco para combatirla en cuerpo a cuerpo.
    El terror que, hasta hacia unos momentos golpeaba justo a la altura de sus cabezas se torno en una breve retirada, solo para colocarse a suficiente altura para que nada ni nadie les alcance y así continuar con su festival de tiros lejos del brillante Paladín.

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