Sesión 12 / 13 – Parte 2/2

Foros Juegos de Rol Pathfinder Recuerdos de un Discipulo Sesión 12 / 13 – Parte 2/2

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    Burjar
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    Parte 2/2

    En el salón de la fuente Selene, habiendo perdido de vista al enano invisible se acerco hacia las puertas que se encontraban en ese lado de la pared; maza en mano ingreso suavemente. allí encontró varias tiendas de campaña que conservaban dentro raras raciones de comida y odres de agua.
    A sus espaldas un ruido de metales y mecanismos la sorprendió y logro ver como una palanca se movía, ruidos de cadenas y fue entonces que, con un sordo ruido la palanca se quebró y salio, a los ojos de la clérigo, volando a través del salón.
    Shauden escucho la liberación de los mecanismos de algo y al girar sobre su posición vio como un portón de rejas se bajaba sobre el camino que, minutos antes habían cruzado; corrió entonces hacia la salida con la intención de detener la posible trampa pero, al saltar sobre la fuente, el musgo resbaladizo que muchas veces fue su fuente de alimento lo traiciono, cayo a plomo en el agua golpeándose y empapándose, así miro frustrado como la reja se cerraba al tiempo que Aiwendil intentaba hacer lo mismo sin éxito.
    Al grito de alto, Aiwendil y Shauden se percataron de la posición de Selene quien, afanosamente intentaba tomar al portador de la palanca rota sin poder verlo.
    Selene entonces recibió duramente un golpe con la palanca del mecanismo y vio, con toda sorpresa, que aquel enano era el mismo que dio la voz de alerta, rápidamente tomo el otro extremo de la palanca y comenzaron a forcejear. Cuando Aiwendil Sulimo llego al lado de Selene vio como, aun en un estando débil y encerrado aquel enano era toda una amenaza, lanzo un rayo eléctrico que impacto de lleno en su armadura y luego, con una estocada feroz de su lanza atravesó el cráneo del guardia, al tiempo que Shauden llegaba a colaborar.
    Entre los tres observaron la palanca, totalmente quebrada y doblada estaba, pero entonces recordó Shauden que, alguna vez, su maestro le había enseñado un pequeño truco, un hechizo de reparación que le permitiría, llegada la ocasión, solucionar algún inconveniente; Selene acerco la palanca a su base, monto un trozo sobre otro y el Druida encerró la zona con sus propias manos, una intensa luz verde brillante salio de entre sus manos y, al cabo de segundos, la palanca se volvió funcional nuevamente como si nunca hubiera sido violentada; entre los tres volvieron a activar el mecanismo elevando la reja que les permitiría salir de allí ante cualquier amenaza.

    Entretanto Balarian se había escudado y avanzaba por la rampa hacia la casilla desde donde dos enanos lanzaban virotes hacia Borok y el; el ciempiés ocupaba a la araña para que no los ataque a traición mientras Rufilos y Heine le lanzaban andanada tras andanada de flechas.
    Detrás de Rufilos y Balrog se hallaba Dhuck que, con sus artes mágicas se volvió invisible al ver la amenaza a la que estaban expuestos los dos guerreros que bajaban hacia la casilla, varita de curación en mano por cualquier emergencia.
    Aun temerosa de lo que sucedía y con la sola idea de escapar de aquel complejo de túneles, Sylvanas se adelanto y se incorporo a Rufilos y Heine que recibían la respuesta de la ballesta automática del jinete de araña, su furia se concentro y de sus manos salio un rayo de un rojo vivo directamente a la araña haciéndolos chillar de dolor y dejándolos con la guardia baja al tiempo que Szaren lanzo otra bola de fuego que termino con la vida del jinete, la araña, sin guía y aterrorizada por el fuego escalo hasta lo mas alto del techo abovedado mirando con desconfianza y bronca pero, ya no siendo una amenaza, Balarian y Borok comenzaron a patear la puerta de la casilla, esta exploto en pedazos debajo de las botas del bárbaro dejando al descubierto dos enanos que ya se hallaban de rodillas suplicando piedad, suplicas que no fueron escuchadas por los guerreros que, al tiempo que bajaban sus armas, el aire mismo se hacia a un lado.
    Los cuerpos cayeron y, cuando inconcientemente Sylvanas se asomo a la rampa y se dejo ver, ningún proyectil le salio al encuentro. Otra casilla idéntica a la primera se encontraba mas abajo, pero parecía que nada había allí ya, Balarian se percato del suceso y continuo descendiendo en busca del cobarde que había huido.
    Desde la explanada Rufilos se detuvo a escuchar y haciendo señas a los demás, los llamo a parlamentar, Balarian hizo caso omiso a sus ademanes y continuo en la búsqueda del torturador, detrás de el y en total invisibilidad, continuaba Dhuck.
    Borok estaba revisando los restos de los enanos en la casilla cuando Heine traspaso los restos de la puerta, reviso los puntos de visión y comprobó que, con su habilidad con el arco, podría ser más útil allí que en otro lugar, monto su puesto y se preparo.

    Cuando Selene y Shauden comprobaron el estado de salud de las victimas se dieron cuenta que no eran solo algunos, mas esclavos se hallaban en un salón idéntico al que encontraron con el mecanismo de palanca, del otro lado de la fuente; un salón lleno de escombros y cadáveres. Los sacaron de allí y repartieron las raciones y el agua que habían hallado en las tiendas. En un breve interrogatorio fue Selene quien descubrió lo que, tal vez, sucedía dentro de la montaña; ninguno de los esclavos conocía el numero o disposición de las trampas, pero sabían que había muchas y crueles, también sabían que todo ese ejercito de enanos grises estaba comandado por un mago muy poderoso del cual desconocían su raza ya que nunca lo habían visto, pero sabían que podía dominar las mentes y los corazones de los enanos grises, lo cual ya es decir mucho.
    En un intento de hacerse con un nuevo artefacto de guerra Borok comenzó a jugar con la soga para alcanzar la mano del jinete de araña que aun colgaba de la montura y, en su mano, una ballesta de fina confección y unos virotes de un azul blanco brillante. Varios minutos pasaron hasta que logro engancharlo y tirar de el arrancándole el brazo junto con la ballesta que cargo con una sonrisa en la cara.
    Muchos minutos se perdieron en ello mientras Rufilos continuaba tratando de llamar la atención de la compañía sin que nadie se percatara de su intención o le dieran importancia.

    Balarian había llegado al pie de la rampa, al nivel del piso, el silencio era tangible y no se veía movimiento alguno, giro la cabeza y sintió, desde la oscuridad del túnel que se habría a un lado, un enano gris apareció frente a el, vestido con una tunica roja y con sus brazos extendidos hacia arriba, vio como grandes bolas de fuego salieron disparados hacia la explanada donde se encontraban Shauden, Szaren, Rufilos, su perro Balrog y Borok circunstancialmente.
    Todos se encontraron, de pronto, envueltos en una nube de fuego que los dejo tostados y adoloridos, cuando el brillo se disperso y el humo se aclaro, se escucho un rugido de dolor, era Rufilos que vio como su compañero Balrog había sido consumido por el fuego, el veterano explorador cayo de rodillas y su congoja afecto a todos los presentes.
    Abajo en el piso, Balarian vio como, ese enano que, segundos antes tenia unos ojos de color rojo brillante, cargados de odio y malignidad, lo miraba directamente a los ojos ahora con profundos y calmados ojos negros, su sonrisa se desvaneció en el aire, al tiempo que toda su figura desaparecía de la vista del Paladín.
    Mientras los malheridos compañeros se recomponían con pociones y hechizos curativos, oían la desesperación en el llanto de Rufilos sin saber como contener su dolor.
    A la izquierda de Balarian se abría un nuevo arco que daba a otro salón redondo del cual salía un olor y un color fétido idéntico al nido de arañas que había pasado en el primer nivel, miro con desconfianza y, tras ser testigo de semejante escena de poder y encontrándose, aparentemente, solo y separado de sus compañeros, se decidió a retornar sus pasos para saber como se encontraban sus compañeros.
    Sylvanas, que observaba, con desconcierto, aquel momento de terror quiso evitar que el enemigo se escapara y lanzo desde sus dedos una red de telarañas hacia el túnel que se abría en la base, y donde había visto aparecer al enano vestido de rojo; tapándolo todo e imposibilitando que nada o nadie pasase sin ser advertido o detenido.
    Esta era una amenaza como, hasta ahora, no habían visto en el lugar; se dispusieron entonces a tomar represalias sobre quien fuera que los estaba atacando y comenzaron a tomar posiciones defensivas. Mientras Borok salio disparado, en compañía de Aiwendil y Sylvanas, rampa abajo para hacer frente a la amenaza, Heine y Grimik el enano, prepararon sus dardos, bien protegidos desde la casilla de vigía del primer nivel, apuntando hacia todos los sectores.
    Shauden tomo algunos elementos de su morral y preparo una trampa de agua jabonosa que puso resbaladiza toda la rampa por debajo de la explanada a tal punto que Sylvanas casi cae en ella, solo salvándose por segundos de caer al vacío, Aiwendil Sulimo utilizo sus botas trepadoras para llegar hasta el nivel inferior sin pasar por la peligrosa zona y, ante el asco que tanto el jabón como el agua le causaban a Borok, termino colgándose del piso de la rampa y balanceándose hasta caer seguro en el nivel inferior, casi justo encima del hechicero.
    Juntos continuaron y se encontraron a medio camino con Balarian, junto a quien comenzaron nuevamente, el camino de descenso hacia el piso, la telaraña gris y el oscuro túnel.
    Shauden, queriendo sumarse rápidamente al grupo de combate bajo corriendo y, al encontrarse el también con su propia trampa, tomo su saco de dormir e intento utilizarlo a modo de deslizador. Tanta fue la mala suerte del druida que, el saco tomo otro rumbo y cayó desde más de ocho metros de altura, sin sostén ni acolchado, al duro piso de la caverna, sufriendo gravísimos daños que lo dejaron atontado algunos momentos.
    Heine, sabiendo que Grimik tenia controlado la primera casilla, en un típico movimiento militar continuo bajando despacio y relajadamente, apuntando en todas las direcciones con su arco hasta llegar a la segunda casilla de vigilancia, sorteando exitosamente la rampa empapada.
    Selene, Szaren y Rufilos continuaban arriba, detenidos sin saber como accionar, aun inmersos en la sorpresa y la conmoción que había aterrorizado a aventureros y esclavos por igual.
    Dhuck acompañaba a Borok y Balarian mientras estos oteaban las profundidades del túnel que, al contrario del resto de la caverna que se encontraba iluminada por algunas antorchas y algún tipo de iluminación mágica, era de absoluta negrura; ningún ojo, ni aun los acostumbrados a las montañas, cuevas y cavernas, podía ver allí dentro; fue así que, desde las manos del bardo salio una pequeña lámpara que traspaso las telas de araña y se interno en el túnel dándoles a los guerreros una idea mas clara, pero así y todo nada extraño o peligroso se pudo ver.
    El aire olía raro y la temperatura empezaba a elevarse, comenzaron pues a apartarse de la boca del túnel hacia los costados, e inclusive hasta el otro lado del salón, donde se encontraban Borok, Aiwendil y Sylvanas; solo el valiente Balarian aun daba frente a lo inesperado.
    En las cercanías al mecanismo donde se encontraban Borok y Aiwendil se oyeron ruido de metales y pasos, El hechicero rápidamente arrojo su bomba incendiaria sobre el elevador de cadena, sin hacer daño a nadie, pero comenzando a destruir el único medio de transporte que podría bajar al resto del grupo con relativa seguridad, pero ese no era el fin de Sulimo, sino hacer que ese ruido de pies pesados y metal bruñido se viera tal como era, algún enano gris en su forma invisible.
    El bárbaro hizo lo propio pero su fuerza y torpeza hicieron que su bomba saliera disparada hacia arriba y contra la cadena del elevador, el líquido viscoso y llameante se esparció por los aires y alcanzo en ese momento a, no una, sino dos formas.
    Aparecieron ante ellos y casi un nivel mas arriba dos enanos grises, enfundados en sus armaduras y portadores de sangrientas hachas, furiosos por haber sido descubiertos en su fuga, en ese momento todas las miradas se posaron en ellos, no había donde escapar y todos saben que, no hay animal mas peligroso que aquel que no encuentra un escape, ya que defenderá su vida a cualquier costo, o la cobrara en un alto precio.

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