Sesion 19

  • Este debate tiene 1 respuesta, 2 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 5 años, 12 meses por Elwin.
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  • #6148
    Alejo
    Participante

    [align=center:36ar6ex5]No todo es lo que parece, pero si crees eso, seguro estas en lo correcto.[/align:36ar6ex5]

    Nada más había por hacer, la salida más cercana se encontraba sellada por una maraña seca de lo que antes había sido un ancestral elemento de la naturaleza.
    Se miraron mientras tomaban aire para continuar buscando en los ojos de los otros una señal de esperanza, alguna idea de cómo harían para salir de allí.
    Subieron las escaleras nuevamente hasta encontrarse en la entrada de la sala de guardia del techo. Con cuidado Dhuck se deslizo hacia adentro y reconoció el lugar; observo así que de uno de los lados se abría una puerta que llevaba a una explanada que se extendía hasta la base de la cueva, justo donde se encontraron momentos antes; y del otro lado otra plataforma que se extendía hasta la entrada de la siniestra cueva esmeralda.
    Mientras el más pequeño del grupo comenzaba su exploración el resto del grupo, por su peso debió dirigirse hacia la entrada de la cueva y comenzar a recorrer el pasillo que recorría el lago de ácido a nivel del piso.
    Borok comenzó a recorrer el camino con Shauden detrás mientras los demás observaban temerosos desde la puerta, lanzaban barriles para eliminar o descartar trampas y con paso lento iban avanzando.
    Como debía suceder, cuando uno busca trampas, casi siempre las encuentra, y así fue como unos poderosos rayos verdes salieron desde las columnas de cristal que sostenían el techo de la cueva hacia el druida y el bárbaro. Mientras el primero logro esquivarlo Borok no tuvo tanta suerte, recibió el impacto de forma directa en el pecho pero su poderosa contextura logro mantenerlo en pie para seguir caminando.
    Mientras el gnomo utilizaba sus artes, esta vez no para entretener a la gente sino para el subterfugio y la ocultación. Poco a poco se desplazó por la explanada y llego a la base, se acercó hacia las puertas que momentos antes habían abierto, la primera aún se encontraba vacía y la segunda mostraba los destrozos de los seres elementales que los persiguieron antes.
    Pero la tercera se encontraba nuevamente cerrada y, detrás de ella, pudo escuchar ruidos de botas metálicas que recorrían el pasillo.
    El resto de los compañeros volvió sobre sus pasos y, a pesar de que la cabina de guardia se encontraba en mal estado y era difícil que sostuviera el peso de todos, uno a uno fueron bajando por la escotilla y recorriendo el camino que antes recorriera Dhuck.
    Así, finalmente todos se encontraron en la explanada de la balista. Con más espacio para utilizar su hacha, Borok destrozo los restos del elemental que cubrían la entrada al pasillo para así tener, al menos, una ruta de escape fiable. Shauden cerró la puerta del salón vacío y se quedó cubriendo, por las dudas, el gran portón que daba al patio cerrado.
    Con destreza y habilidad Balarian, acompañado por Borok abrieron la tercera puerta del pasillo desde donde antes habían salido los guerreros enanos y pudieron ver que nuevamente esa horrible raza de guerreros enanos grises se encontraba yendo y viniendo.
    Cuatro guerreros bien armados se les enfrentaron a Balarian, Borok y Grimik, los compañeros soportaron bien las cargas y se recuperaron rápido gracias a la presteza de las curaciones de Dhuck, pero eran huesos duros de roer.
    La lucha fue intensa y los enanos parecían estar impulsados por algo más grande, algo que se encontraba más allá del  entendimiento de los aventureros.
    Los golpes, virotes y rayos resonaban en el pequeño pasillo y no fue una lucha ni limpia ni libre de heridas pero la compañía pudo, nuevamente, salir victoriosa.
    Al final del pasillo había una puerta, aun cerrada y trabada; las artes del paladín no pudieron identificar ningún mal detrás de ella pero eso nunca era totalmente la verdad.
    Borok abrió la puerta con un duro empellón del cuerpo y accedieron Dhuck, Balarian y Borok, espera en la puerta de acceso. Se abría a ellos una especie de habitación de conexión desde donde se podían ver ocho puertas.
    Balarian se acercó a una mientras Borok y Dhuck lo hicieron hacia otras dos y, cuando el Paladín intento nuevamente sentir si del otro lado de la puerta había alguna siniestra bestia o evento, estas se abrieron automáticamente liberando horas de necrófagos de unas venenosas que dejaron incapacitados al gnomo y al bárbaro por igual. Balarian intento retroceder tomando a Dhuck pero los necrófagos también se abalanzaron sobre él hasta detener su huida con un combate que lo sobrepasaba.
    EL grupo quedo separado, Shauden y Grimik que escuchaban los gritos de alerta desde la explanada acudieron prestos para el combate sin saber con certeza con que se encontrarían. Cuando llegaron allí fueron tomados por el horror de la escena, un numeroso grupo de necrófagos se agolpaba en la puerta mientras Borok los detenía y Aiwendil Sulimo agotaba sus intentos de magia para destruir a esas criaturas.
    Virotes y golpes salieron rumbo a los enemigos y Grimik se interpuso entre el debilitado bárbaro y la turba de necrófagos. Shauden cortaba y tajeaba sin lograr que la amenaza cesara y Borok hacía pocos esfuerzos por detenerlos debido a la enfermedad del necrófago con la que había sido infectado.
    Dhuck y Balarian habían quedado encerrados, sin fuerza, sin vida y casi al borde de la extinción el gnomo se metió en una de las celdas de donde habían salido los horrendos seres y se encerró para luego utilizar su ultimo hechizo para fundirse en la pared de piedra y distraer a sus perseguidores.
    El paladín no tuvo la misma suerte, fue finalmente arrollado por los necrófagos para luego formar parte de esa misma turba demoniaca.
    Mientras Borok se alejaba para recuperar el aire y las defensas el grupo de necrófagos que empujaba desde la puerta hacia el pasillo arrollo a Grimik y a Shauden que cayeron bajo los efectos de la fiebre del necrófago y la inmovilidad de sus unas envenenadas. Aiwendil casi lograba escapar pero los muertos vivientes  fueron más rápido y, antes de poder salir disparado lejos gracias a sus botas mágicas, termino destrozado por el filo de las unas y desecho en el piso del pasillo.
    El horror y la vergüenza llenaron los ojos del bárbaro con lágrimas y la pena le inundo el corazón por lo que había sucedido con sus amigos. Con un paso firme y rápido salió del pasillo y se dirigió a la abertura en la pared que antes había liberado, corrió hasta que no pudo más dejando en el camino sus posesiones.
    La oscuridad lo envolvió y el tiempo devoro su memoria, Borok, el Bárbaro, por fin salió al sol nuevamente, sin saber cuánto tiempo había transcurrido o que había sido del mundo mientras él no existió en el.

    #6212
    Elwin
    Superadministrador

    Dramático final para los viejos héroes! Excelente relato!

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